Al delantal pusieron caspa.
ha soltado la tira,
deliciosamente se abalanza contra el tomo ,
la espada
y el libro.
y el libro.
Llena un susurro como serrín ecuestre,
no es épica la historia sino la caminada .
Yo sé , te puse entre una hoja afilada de dedos y aún me
permites cortarte de nuevo el labio,
va desde el ojo al pan,
va desde la llama que centinela la huella,
hasta el abrazo simple de un compungido niño.
Casi sé cómo hacerlo,
y olvido el inicio como si desde nunca hubiera existido el capítulo.
Casi se han apilonado los tomos,
la sien como la paloma arraigada se cruje,
una a una se destila en el plumar de otro vuelo,
cabes dentro de mis pestañas,
entre el párpado y la piel.
Mi pomo se sobresalta cuando sabe no saber y se duerme entre
las tejas, las dunas y algún que otro vaso cubierto de ceniza.
Me digo que ahora se volar aunque sea hacia el cerco y de
allí saltar al orificio de tu nube,
sabiendo que cualquier indicio me llevará al hueco de tu
mano, donde acurrucarse es tan delicioso como rodearse de algodón los huesos.

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