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sábado, 8 de agosto de 2015


 


Asados querubines desde siempre, ha salido menospreciados en cada latido.

Cuando cuento tres, se apresuran calculados los amigos.

Cuando salen, desvanecidos de cansancio la gota colma un cuerpo,

y aúlla su Presencia como si fuera un cuento

Van balbuceando,

van comiéndose,

van saliendo como si fueran dos amantes que se estropean dentro de sus besos.

Van, como si fueran calaveras buscando piel, entre las esquinas de esta ciudad.

Se lanzan dos jarras: una directa de la montaña y otra desde los túneles que la rodean.

Llegan como multitudes que sin querer se distancian del DE AL LADO.

Somos como óculos ciegos de los cielos inciertos,

somos como pasajeros que se incomodan por ser cuerpos,

paseados,

contrariados,

y quizá, también des-amados

Nos ponemos la ropa como si fueran capas de super-héroes, que me obligan a cargar pistolas, llaves y cerrojos con tal de proteger el legado de la identidad.

Me has mareado,

me has traído y me dejado.

Como si fuera un garbanzo plantado en un vaso de plástico,

me riego en el algodón que cada vez huele más a asco y menos a sangre.

Jazmín dice desde ese espíritu, el que cuando crujes el tímpano retumba como un ejército.

Percuta en el tuétano de lo sencillo.

Agosto es en Barcelona una cápsula de blancos hechos fuego,

de un Sol cansado de trabajar,

de unas playas que se aplauden entre los cuerpos gelatinosos y los niños distraídos con la mirada táctil y el sueño dormido…


dam
08/08/15

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