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jueves, 27 de febrero de 2014

Coger a la rutina desde las yemas y suavemente permitir deslizarla sin echarle en cara las horas
invertidas en agujetas despiadadas…
Me retiro al mar para saborear la realidad de tus manos que sin temor abruman en acantilados,
Sabes llevarme, sabes columpiarme sin dejarme demasiado agitada…

Y yo, con la queja y el gracias casi unidos, me dejo caer en tu arena húmeda del mañana.

Sacude mis palabras de desdén y cubre los perdones resentidos,
cultiva en mí un corazón que como una libélula sepa transpirar en el aire y  en el agua a la vez y así  superar el vuelo con más calidez …
25.12.14


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