Inherente en la ventisca,
ella se deja caer...
Hace del desmayo su danza,
Del cansancio la sintonía de vociferar a destajos la aurora
No hay de menos ni extraños,
no hay barcos que naufraguen más que el amor despiadado...
no hay barcos que naufraguen más que el amor despiadado...
No hay excusas,
se abaraten la inercia del olvido, la rabia, el perdón y el deseo
se abaraten la inercia del olvido, la rabia, el perdón y el deseo
Se han conjugado sin prisas las palabras tras de ti, sólo
queda un silencio de mortuorio,
las imágenes socorridas y la sensación de fracaso.
Gélida son los huéspedes de mis hoteles
Basta con volver a creer me digo a mi misma,
basta con soñar despierta,
basta con volar si quiera un poco más y ya casi siento algo
de aire entre mis dedos
Pero pesan tanto las gargantas que hicieron estalactitas en
la cubierta de mi paraguas...
Suéltalas
desiste
desiste
Inherente es la ventisca y al caer
desmayada de cansancios veo como mi cuerpo se evapora y se sitúa
justo enfrente de ese parque donde los bancos de piedra se dijeron adiós con el
resentimiento de haber hipotecado, besos, tiempo y sueños…
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