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sábado, 10 de diciembre de 2011


Sé que no tengo el ánimo refrescado y si el tiempo no me espera demasiado conseguiré un remojo que sostenga el viento alcanzado por mi cara, no hay venenos absurdos que hagan preguntas y cuando me enfrasco dentro salir es conseguir respirar y conseguir respirar es enfrascarse en otro veneno del mismo tipo con diferente aspecto , la hélice descubierta es como una despensa que ha guardado durante años las sílfides de mi templo , las carátulas de los fantasmas y cajas que devuelven su verdor cuando las dejo quietas sin retumbarles el polvo ni las guirnaldas.
Quiero ver tu presencia como la yunta de mi zapato , quiero enjuagarme en tu sentido mientras me remuevo como una gallina a punto de ser degollada y una vez cuajada mi sangre interviene un militar que detalladamente me secuestra la esperanza.
Y necesito volver a preguntarme porque el veneno es de sastre un silencio y como consigue convertirme en gárgola de cera y encendida distraerme en el goteo que absurdamente crea otro estante dentro de la despensa.

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