Tengo mono poético
la memoria de mi cómplice,
el carajo del preso,
el sencillo del ausente,
la tonta y su bote.
La ceguera del sordo hablándome a escondidas.
Jugar al juicio,
romper el tono,
crear una adicción al sin sentido.
La persecución del éxtasis,
la sensación del culpable de la nada,
el limbo de mi cielo,
el silencio de un dios y el abrazo de mi DIOS.
El coraje de un suertudo
la pasión de un delincuente.
Todo un forcejeo...
Y haré de un mono mi cómplice
mandaré presos al carajo a vivir la libertad del limbo,
y allí, haré picnic de mis melancolías absurdas.
Te robaré un beso y luego dormiré en paz
como si no te hubiera utilizado en las noches
y nunca te acordaras, pues nunca las vistes.
Y romperé esta persecución con el éxtasis y un olvido
Y como final...
Un abrazo .
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