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sábado, 12 de junio de 2010









La sartén como espada retumba y en el golpe fríe sus párpados.

En una vuelta convierte en ganancias:

las grescas y las pausas,

las trombas y los cauces.

La sartén ventila el aire:

corrompe el sueño,

contiene el condimento,

se derraba sin lamento.

Por eso es la espada encubierta

y la herramienta del cocinero.

-y... ¿entonces?....
-entonces convirtió el cubierto en su espada y comió el fracaso como el mejor de los postres.

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