
La sartén como espada retumba y en el golpe fríe sus párpados.
En una vuelta convierte en ganancias:
las grescas y las pausas,
las trombas y los cauces.
La sartén ventila el aire:
corrompe el sueño,
contiene el condimento,
se derraba sin lamento.
Por eso es la espada encubierta
y la herramienta del cocinero.
-y... ¿entonces?....
-entonces convirtió el cubierto en su espada y comió el fracaso como el mejor de los postres.
Me encanta la ultima frase...
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