
Rechazó la cremallera
mientras la maleta encerrada
robaba las pepitas de calabaza.
Y el letargo se dejaba la huella:
entre los bolsillos
y el escaparate,
entre los huecos y el vacío.
La maleta encerrada
volvía del aeropuerto al taxi
del taxi al aeropuerto
pero nunca.... al hogar.
(Inmigración)
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